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Pues los problemas que vivimos en Claypole han sido siempre
los mismos, solo que hoy se sabe un poco más de estos problemas.
Desde mí perspectiva de Filósofo, puedo decir que
en la región de Claypole hay jóvenes y grupos que se juntan para hablar,
discutir, quejarse contra la política y generar así espacios y prácticas
en donde realmente ellos pueden ser partícipes de lo que construyen. Con
eso se puede entender que no existe en Claypole la posibilidad de que las
prácticas de los más jóvenes sean neutrales. Si las ideas de la ciudad
de Claypole están hechas a cada paso por los que nos precedieron y están
sostenidas a cada instante con nuestros actos en las nuevas generaciones.
Si la historia de Claypole no es más que la historia de cada uno de los
hombres y mujeres que la viven, la actúan y la reproducen o que luchan y
la modifican; entonces no es posible que sigamos pensando la realidad de
Claypole como una sociedad ya acabada, terminada y alejada de nuestro
hacer cotidiano y permanente. Por eso hoy muchos participan de los
espacios que han generado los vecinos que conocemos para intentar hacernos
de herramientas que den respuestas a las reales necesidades de la población
claypolina.
Ahora bien, la historia de Claypole es lo que los
hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, hacen de ella. "La lucha
diaria". Por eso continuamos la historia a cada paso. En donde año
tras año pasamos recorriendo las calles y plazas de nuestra ciudad, del
mismo modo, nos pasamos horas y horas escuchando emisoras de radio en
donde podemos aprender algo más sobre nosotros mismos, con solo escuchar
una receta de cómo cocinar. En Claypole salimos de nuestros hogares y nos
vamos a trabajar, estudiar, jugar, y después de leer algo de eso que
escuchamos en la radio hablamos con los otros sobre lo que ha generado una
receta de cocina. Alimento necesario para la lucha diaria.
Pero, ¿qué son las ideas de esta lucha diaria en
Claypole?
Las ideas son aquellos pensamientos que nos permiten
ser con los otros. Por ejemplo, en el bar, en el mercado, en la calle, en
el club. Las ideas nacen de lo que podemos ver. Y qué vemos, al perro, el
caballo, la escuela, el trabajo, los amigos, las flores, lo que creamos.
En conclusión, ¿qué podemos saber de Claypole? Su
historia, la diversidad de personas, la dicha de darnos cuenta que somos
todos iguales en la esencia humana, pero distintos en nuestro ser. El ser
de Claypole es su historia y las ganas de trabajar. Trabajar para que
continúe el sentido de vivir cada día con los Otros. Por último, ¿Quiénes
son los Otros? Los Otros son
mí pueblo, el barrio, el vecino, al que no conozco, el que no me saluda,
el policía, el cartonero el músico. Pues somos en Claypole con los
otros, no estamos solos...
Esto ha sido mi pensamiento sobre lo que se está
viviendo en Claypole. La apelación es continuar. La TV, el DVD, el mundo
de la imagen, no puede suplantar la fuerza de la historia. La historia que
se construye en el habla, en la comunicación en el café. La fama es
temporal tiene vida útil, pero la historia es inmortal, dura para
siempre.
Termino estas breves reflexiones con
la indicación que ha hecho un Filósofo Francés, Jean-Paúl Sartre,
Profesor de Julio Cortaza (vecino de Banfield) cuando vivía en París:
"la tontería es la idea convertida en materia inerte, el
pensamiento convertido en mecanismo".
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